De nuevo aquí estaba sentado con
el viento revolviendo mi cabello, perdiéndome entre los recuerdos que me
golpeaban fuertemente. Quería sacarlo todo pero la voz interior del poco
orgullo que me quedaba me lo impedía. La pregunta incesante volvía a cada segundo: ¿por qué no puedo gritar? ¿por qué no puedo
ser yo mismo? ¿por qué debo hacerlo todo como ellos me indiquen?
Los colores se me a figuran gris,
los juegos ya no me inspiran, de nuevo gritan, de nuevo se pierde el sentido,
de nuevo quiero llorar, de nuevo estoy solo en este lugar. Mi pequeño cuerpo
comparado con el de un adulto o un joven estaba inmóvil, inexpresivo,
observando el parque donde cientos de personas pasaban, entre ellos están
algunos amigos pero eso no importa, ayer me sonrieron, hoy me patearon, solo,
estoy completamente solo.
Papá y mamá se encuentran en el
lugar objetando con otros mi grandeza, pero esa grandeza no significa nada para
mí, es solo ese camino que me obligan a realizar cada día ignorándome,
olvidándome.
Olvidado, acabado, perdido, no
importa la verdad, ya que a nadie le importa eso, desesperadamente ahogo otro
grito de mi corrompida alma, desesperadamente lucho contra otra lagrima, mi
corazón se siente frío, mi aliento no tiene sentido.
La banca se siente tan cálida a
comparación con mi estado, aprieto mis puños, aprieto mis dientes, muerdo mis
labios, el sutil sabor a sangre se impregna en mi lengua, muerdo aun más fuerte
apretando mis ojos del dolor, mis ojos no soportan más mis sentimientos
corrompidos, mis labios pierden más su carne haciéndome sentir algo, haciéndome
sentir vivo.
Volteo y detengo mi mirada hacía
donde estaría mi espalda y veo la calle y no puedo evitar querer salir
corriendo, huir tan lejos como mis piernas puedan llevarme, escapar de esta
realidad, escapar de esta oscuridad.
Entre ese perdido mundo de mi
mente ignoro a una chica que se acerca a
mi con algo en sus manos, delicadamente se arrodilla frente a mi robándose mi
atención al instante, me mira a los ojos fijamente y no puedo evitar sentirme
cohibido. La chica me inspiro cierta confianza y en mi mar de dudas me extendió
sus manos dándome un pequeño patito blanco, miles de preguntas alojaron mi
mente, todas acosaban por ser contestadas pero ninguna salió.
Tanta fue mi distracción que
cuando pude reaccionar ella ya se había levantado susurrando unas palabras que
jamás olvidare: “Cuídalo, se llama Voluntad y necesita cuidados todos los
días”. Mi mente se perdió entre las palabras de la chica y mi corazón latió de
nuevo, un calor me invadió, una sonrisa fue la firma de aquella chica en su
adiós.
Entre las calles la chica sonreía
caminado suave por las calles, una lagrima rodó por su mejilla, su compañero
aun impresionado del acto de la chica le cuestiono la razón de la acción, ella
suavemente lo miro y soltó sin fuerzas: Amor, fue todo por amor, porque por
falta de amor una cara es inconfundible, una cara como la mía, de infinita
soledad.
Hoy soy esclava, soy lo que el país
ha olvidado. Vivo encadenada, vivo peleando, compitiendo, vivo sin sueños me los
han robado, vivo está vida tratando de quitarle a mi compañero lo que sobra, lo
que necesita, lo que le ayuda a seguir en esta vida.
De nuevo encerrada, estas cuatro
paredes las asimilo desde niña, necesito crecer, necesito obedecer, necesito
seguir palabras de aquellos ciegos frustrados, ya no soy escuchada en ningún
lado, mi voz se ha vuelto ronca está casi apagada. A nadie le importa lo que
pienso, lo que he pensado, mi ideas están en el piso, no tengo ganas, me arrebatan
cada día la otro trago de felicidad, la poca expresión que me quedaba, lloro en
silencio, es lo único que hago, mis sueños están rotos, los he visto morirse.
¿Cuántos años llevo perdidos? Creo
que son unos 12 años ya, malgasto mi vida entre horas en este lugar, lo
necesito para ser alguien en mi sociedad, para poder tener un futuro y trabajar
pero tantas cosas que he olvidado, pero no importa porque estas no me servían
para nada aseguro que de esas miles de horas en el pupitre unas 30 me han
servido para algo.
Nada de eso importa las ganas de aprender, mi sed
por saber las cosas ya no existe o es tan nula que da lo mismo, mi vida es una
más del mantel gris de estudiantes, pero eso no importa, tenemos años aquí, lo
único que nos queda es intentar aprovechar los golpes que nos ha dado la vida
para ser mejores que esto que nos enseñan en este mundo controlado. Lo único
que importa son las nuevas almas que enjaulan a este mundo, esos pobres niños
llenos de fe, de curiosidad, me causa tanta frustración ver niños perdidos con
los nuevos ideales de la vida, esto es como una enfermedad que se propaga en el
aire.
Me ilusiono de nuevo uno que otro
día, creo que puedo salir del sistema y dejar de ser un número más, dejar de
ser un estado al que calificar, dejar de ser una cosa y pasar a ser una persona,
no, yo no quiero ser persona, ya lo soy, una retorcida y cruel persona, quiero
ser un humano, un humano libre, un humano capaz, un humano que lleve el corazón
caliente, un humano de verdad.
Dejo de indagar por mi mente por
un segundo y respiro, suelto mi lápiz y dejo de llorar lo que mis manos me
exigen escribir, mi corazón palpita un poco más tranquilo, pero mi mente sigue
igual, tan llena de barreras, tan llenas de palabras que solo me llaman a ser
una don nadie, el enojo corre de nuevo por mis venas y sin poder contenerme
empiezo a tirar todas las cosas del escritorio y me tiro a la cama.
Tengo miedo, miedo por aquel niño
del parque que mire hoy, tengo miedo que deje de jugar, que deje de descubrir,
tengo miedo de que deje de amar como todos nosotros que ya solo somos un
guerrero más de esta inadaptada sociedad.