domingo, 16 de septiembre de 2012

Crisis Educativa



De nuevo aquí estaba sentado con el viento revolviendo mi cabello, perdiéndome entre los recuerdos que me golpeaban fuertemente. Quería sacarlo todo pero la voz interior del poco orgullo que me quedaba me lo impedía. La pregunta incesante volvía a cada segundo:  ¿por qué no puedo gritar? ¿por qué no puedo ser yo mismo? ¿por qué debo hacerlo todo como ellos me indiquen?
Los colores se me a figuran gris, los juegos ya no me inspiran, de nuevo gritan, de nuevo se pierde el sentido, de nuevo quiero llorar, de nuevo estoy solo en este lugar. Mi pequeño cuerpo comparado con el de un adulto o un joven estaba inmóvil, inexpresivo, observando el parque donde cientos de personas pasaban, entre ellos están algunos amigos pero eso no importa, ayer me sonrieron, hoy me patearon, solo, estoy completamente solo.
Papá y mamá se encuentran en el lugar objetando con otros mi grandeza, pero esa grandeza no significa nada para mí, es solo ese camino que me obligan a realizar cada día ignorándome, olvidándome.
Olvidado, acabado, perdido, no importa la verdad, ya que a nadie le importa eso, desesperadamente ahogo otro grito de mi corrompida alma, desesperadamente lucho contra otra lagrima, mi corazón se siente frío, mi aliento no tiene sentido.
La banca se siente tan cálida a comparación con mi estado, aprieto mis puños, aprieto mis dientes, muerdo mis labios, el sutil sabor a sangre se impregna en mi lengua, muerdo aun más fuerte apretando mis ojos del dolor, mis ojos no soportan más mis sentimientos corrompidos, mis labios pierden más su carne haciéndome sentir algo, haciéndome sentir vivo.
Volteo y detengo mi mirada hacía donde estaría mi espalda y veo la calle y no puedo evitar querer salir corriendo, huir tan lejos como mis piernas puedan llevarme, escapar de esta realidad, escapar de esta oscuridad.
Entre ese perdido mundo de mi mente ignoro  a una chica que se acerca a mi con algo en sus manos, delicadamente se arrodilla frente a mi robándose mi atención al instante, me mira a los ojos fijamente y no puedo evitar sentirme cohibido. La chica me inspiro cierta confianza y en mi mar de dudas me extendió sus manos dándome un pequeño patito blanco, miles de preguntas alojaron mi mente, todas acosaban por ser contestadas pero ninguna salió.
Tanta fue mi distracción que cuando pude reaccionar ella ya se había levantado susurrando unas palabras que jamás olvidare: “Cuídalo, se llama Voluntad y necesita cuidados todos los días”. Mi mente se perdió entre las palabras de la chica y mi corazón latió de nuevo, un calor me invadió, una sonrisa fue la firma de aquella chica en su adiós.
Entre las calles la chica sonreía caminado suave por las calles, una lagrima rodó por su mejilla, su compañero aun impresionado del acto de la chica le cuestiono la razón de la acción, ella suavemente lo miro y soltó sin fuerzas: Amor, fue todo por amor, porque por falta de amor una cara es inconfundible, una cara como la mía, de infinita soledad.
Hoy soy esclava, soy lo que el país ha olvidado. Vivo encadenada, vivo peleando, compitiendo, vivo sin sueños me los han robado, vivo está vida tratando de quitarle a mi compañero lo que sobra, lo que necesita, lo que le ayuda a seguir en esta vida.
De nuevo encerrada, estas cuatro paredes las asimilo desde niña, necesito crecer, necesito obedecer, necesito seguir palabras de aquellos ciegos frustrados, ya no soy escuchada en ningún lado, mi voz se ha vuelto ronca está casi apagada. A nadie le importa lo que pienso, lo que he pensado, mi ideas están en el piso, no tengo ganas, me arrebatan cada día la otro trago de felicidad, la poca expresión que me quedaba, lloro en silencio, es lo único que hago, mis sueños están rotos, los he visto morirse.
¿Cuántos ­­­años llevo perdidos? Creo que son unos 12 años ya, malgasto mi vida entre horas en este lugar, lo necesito para ser alguien en mi sociedad, para poder tener un futuro y trabajar pero tantas cosas que he olvidado, pero no importa porque estas no me servían para nada aseguro que de esas miles de horas en el pupitre unas 30 me han servido para algo.
Nada  de eso importa las ganas de aprender, mi sed por saber las cosas ya no existe o es tan nula que da lo mismo, mi vida es una más del mantel gris de estudiantes, pero eso no importa, tenemos años aquí, lo único que nos queda es intentar aprovechar los golpes que nos ha dado la vida para ser mejores que esto que nos enseñan en este mundo controlado. Lo único que importa son las nuevas almas que enjaulan a este mundo, esos pobres niños llenos de fe, de curiosidad, me causa tanta frustración ver niños perdidos con los nuevos ideales de la vida, esto es como una enfermedad que se propaga en el aire.
Me ilusiono de nuevo uno que otro día, creo que puedo salir del sistema y dejar de ser un número más, dejar de ser un estado al que calificar, dejar de ser una cosa y pasar a ser una persona, no, yo no quiero ser persona, ya lo soy, una retorcida y cruel persona, quiero ser un humano, un humano libre, un humano capaz, un humano que lleve el corazón caliente, un humano de verdad.
Dejo de indagar por mi mente por un segundo y respiro, suelto mi lápiz y dejo de llorar lo que mis manos me exigen escribir, mi corazón palpita un poco más tranquilo, pero mi mente sigue igual, tan llena de barreras, tan llenas de palabras que solo me llaman a ser una don nadie, el enojo corre de nuevo por mis venas y sin poder contenerme empiezo a tirar todas las cosas del escritorio y me tiro a la cama.
Tengo miedo, miedo por aquel niño del parque que mire hoy, tengo miedo que deje de jugar, que deje de descubrir, tengo miedo de que deje de amar como todos nosotros que ya solo somos un guerrero más de esta inadaptada sociedad.

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